27 Reto Escritura – Lucha mágica

¡Buenas!

Aprovechando el NaNoWriMo voy a intentar ponerme al día de los relatos de El Libro del Escritor, a ver si logro acabarlos >___< ¡De momento aquí el relato 27!

Semana 27:Escribe una escena de lucha y/o mucha acción.

El primer impacto fue completamente inesperado; su espalda dio contra el tronco del árbol y el aire abandonó sus pulmones en un gemido de dolor y sorpresa. Era la primera vez que Lothar lograba hacerle daño de verdad.
—¿Has estado entrenando a escondidas? —dijo al recuperar el aliento. El chico sonreía orgulloso, el brillo en sus ojos verdes más potente si cabe que el sol sobre sus cabezas.—Espero que estés preparado para lo que esto quiere decir.
Y antes de acabar la frase Orks ya se encontraba frente a su alumno, remolinos de aire en sus palmas que chocaron contra el pecho de Lothar y le hicieron retroceder varios metros. Pero al contrario de lo que Orks había previsto, el joven no cayó al suelo ni perdió el tiempo en quejas, mantuvo el equilibrio y supo sobreponerse con un ataque de tierra que obligó a Orks a apartarse rápidamente. La tierra cedió y un agujero de dos metros de profundidad apareció donde el hombre había estado segundos antes. Orks rió y con un rápido movimiento de muñeca levantó la arena y el polvo creados por el agujero de Lothar y los guiño hacia los ojos del chico, quien al ver la nube acercarse a él a toda velocidad se tiró al suelo.
—Aprende a usar los ataques de tu oponente a tu fa-
la hierba a los pies de Orks había empezado acrecer y estaba enrollándose a sus pies, manteniéndole preso y escalando rápidamente por sus gemelos y pantorrillas.
—A su favor, lo sé —contestó Lothar con una sonrisa más grande aun si cabe. Pero duró pocos segundos, el chico sabía que hacía falta mucho más que un sencillo hechizo de vegetación para ganar. La sonrisa desapareció, el ceño se le arrugó y Orks vio cómo flexionaba los dedos, preparando el nuevo ataque. Pero él no había perdido el tiempo, hizo chasquear los dedos enguantados y las enredaderas que le aprisionaban prendieron en llamas.
La corriente de aire que Lothar envió en su dirección hizo que las llamas se alzaran y el súbito calor le obligó a cerrar los ojos, perdiendo así unos preciosos segundos en los que el chico atrajo hacia él varias ramas de las que rondaban por el prado. Cuando Orks abrió los ojos, vio a Lothar tras las llamas rodado de pequeñas y afiladas ramas que orbitaban a su alrededor. En ese momento el hombre supo que lo había hecho bien, que Lothar sería un gran guerrero después de todo. El chico envió las ramas hacia su maestro y éste agrandó el fuego para protegerse, las ramas volviéndose ceniza antes de rozarle, pero Orks sabía que aquello era una distracción, tenía que serlo, por lo que creó un remolino de aire a su alrededor que desvió las ramas llegadas por los costados y por la espalda. Estaba sospesando si continuar a la defensiva o empezar a atacar de verdad cuando el fuego desapareció bajo una fina capa de agua. Lothar había sacado de su cinturón el saco azul de cuero y el dedo índice de su guante derecho estaba mojado. Orks quiso preguntar el porqué de aquello, ¿porqué acabar con un aliado como el fuego? Pero la respuesta apareció antes siquiera de que el hombre pronunciara palabra. El agua, la ceniza y la arena habían formado una pasta marrón que Lothar usó a su favor convirtiéndola en pequeños proyectiles de diferentes tamaños que atacaron de nuevo a Orks por todas direcciones. El hombre suspiró y creó una onda expansiva que desintegró las bolas de barro y, de paso, hizo tambalear también a Lothar.
—¿Se puede saber porqué has hecho eso? ¡El fuego es un aliado muy potente, destruirlo por esto! —dijo el hombre dando una patada a lo que quedaba de las cenizas y el barro.
—Porque sabía que te indignarías. Conoce a tu enemigo ¿verdad?
—¿Y qué pretendías con eso?
Por toda respuesta Orks sintió un cosquilleo en el cuello y acto seguido un tirón, la cuerda que llevaba atada al cuello se había roto y el colgante que sujetaba levitó fue transportado por una rápida ráfaga de aire hasta las manos abiertas de Lothar. Orks se llevó la mano a la espalda y sintió a través de sus guantes la dureza de una rama delgada y fuerte. Se giró, sorprendido, y entonces lo entendió. Con cada ataque Lothar le había llevado más i más cerca de los árboles y matorrales y con cada conjuro le había hecho creer una estrategia que no era, todo para acabar preso de uno de los trucos más sencillos.
Orks rió a su pesar, Lothar lo había conseguido.
—Felicidades. El colgante es tuyo y con él demuestras ser digno de entrar en la guardia real. Deja bien alto el nombre de tu familia y el honor de tu pueblo.
o haré —sonrió Lothar. Unió los extremos rotos de la cuerda con un rápido murmuro y se la pasó por el cuello, el ala dorada resaltaba sobre sus oscuras vestimentas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s