32 Reto Escritura – Cicatrices

Semana 32: Escribe un relato sobre las marcas que deja la vida en la piel.

Se despierta con Claudia acariciándole suavemente la frente. El sol de media mañana ilumina sus cabellos oscuros y sus ojos miel parecen casi dorados, está preciosa. Los dedos de la mujer se detienen en su sien, sobre la cicatriz que allí se encuentra, medio disimulada por el flequillo.
— Esta no la conozco, ¿cómo te la hiciste?
—Tiene casi tantos años como yo. Nunca las has visto porque nunca hemos estado tan cerca —Claudia ríe y sus dedos pasan a dibujar espirales sobre la cicatriz—. En realidad recuerdo poco del accidente, sólo sé lo que me contaron mis padres. Un día de primavera fuimos a pasear por la playa, me separé de ellos para irme a escalar las rocas y me caí.
—¿De verdad?
—Sí. Por poco me desangro.
—Me alegro de que no fuera así.
Sabrina sonríe y coge por la muñeca a su compañera, acercándose esos dedos largos y fuertes a los labios para besarlos. Luego los lleva a la quemadura que tiene en el hombro.
—Esta la conoces.
—Y nunca me dejarás olvidarla —Claudia se zafa del suave agarre y se incorpora para poder besar la herida.
—Claro que no, por ella me fijé en ti.
—Para odiarme —En esa posición, justo encima de Sabrina, sus facciones quedan a la sombra, pierden inocencia y ganan años.
—Duró poco.
—¡Estuviste todo un mes haciéndote la víctima y la enfadada! —exclama Claudia sorprendida.
—Claro, tenía que llamar tu atención de alguna manera. Y era verdad que me dolía el brazo. Apenas podía coger la espada.
—Pues funcionó. Luego te eché de menos.
Claudia vuelve a tumbarse, de lado, y pasa un brazo por encima del estómago desnudo de Sabrina. Piel pálida y pecosa sobre una amplia extensión morena.
—Menos mal que no volviste a empujarme contra la forja.
—No te empujé, fue un accidente. Lo que no tengo tan claro que fuera un accidente es cuando ese caballo me pisó el día del examen de equitación —contraataca Claudia, y como el brazo derecho de Sabrina está justo enfrente suyo decide morderlo suavemente.
—¡Eh! ¿Quieres dejarme más cicatrices? —exclama la chica sin demasiada fuerza—. Y sí fue un accidente. Los nervios han borrado todo lo referente al examen pero de eso estoy segura. ¿Qué iba a conseguir con herirte? Quería que aprobaras para poder graduarnos juntas.
—Menos mal que soy un soldado y el dolor y la sangre forman parte de mi día a día.
—Me gustaría que no lo fuera —dice Sabrina tras largos segundos—. Me gustaría que viviéramos en tiempos de paz, hacernos cargo de una granja y poder despertar cada día en la misma cama. Me gustaría que mañana no tuviéramos que marchar al campo de batalla.
—Si sobrevivimos, la de cicatrices que tendremos —susurra Claudia.
—Si sobrevivimos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s