24 Reto Escritura – Oro y diamantes

Semana 24: Escribe un relato que termine con un cliffhanger.

 

Había sido un día agotador. Primero en la ducha, con el cabello espumoso de jabón, el agua se  había convertido en un tortura helada. Luego en la estación,  los trenes llevaban un retraso acumulado de 20 minutos a causa de una avería y por su culpa no sólo llegó tarde a comisaría sino que además por ir arrimado a un estudiante soñoliento la chaqueta se le había manchado de café.
El robo le animó. Era un extraño día aquel en el que no había cadáveres grotescos a los que visitar, ya fuera en la escena del crimen o la morgue. Aprovechó el viaje en coche patrulla hacia el chalet para ponerse al día; joyas robadas, familia acaudalada ausente por viaje de negocios, hijo en edad difícil, mujer de la limpieza con sus propios problemas familiares… parecía un caso sencillo. Hasta que tras tomar declaración a vecinos, hijo y empleada, y examinar cada rincón del estudio, la casa y el jardín, no obtuvieron ninguna prueba. Todo el mundo tenía coartadas sólidas, las pocas huellas que habían logrado sacar pertenecían a los habitantes de la casa y no había ni tan siquiera un solo cabello en toda la casa del que extraer ADN, ni tan siquiera de los dueños o la misma mujer de la limpieza. Estuvo a punto de preguntarle cómo lo hacía, su casa siempre estaba llena de polvo, incluso después de barrer.

De vuelta a la comisaría todo fue a peor. Nadie tenía ni idea de quién podía haber sido el ladrón, ninguna cámara de seguridad había grabado nada fuera de lo común, el Señor y la Señora Linetti decían no tener enemigos y así lo corroboraban sus amigos y papeles legales. Al día siguiente la prensa ya se había hecho eco del robo y de nuestro absoluto fracaso y la atmósfera que se respiraba en la comisaría era más fría y dura que los mismísimos diamantes robados. Llegar a casa y dormir era lo único que tenía en mi mente después de pasarme trabajando más de treinta horas seguidas.

Me hubiera podido comer algo casero y darme una ducha caliente antes de echarme a la cama por unas horas, pero la nevera estaba vacía y la caldera seguía sin funcionar —no había podido llamar al técnico. Dejé la maleta y la gabardina en el sofá y me dirigí a la habitación deshaciéndome la corbata por el camino. Me detuve nada más cruzar la puerta. Encima de mi cama, sobre un retazo de terciopelo morado, descansaba el collar de diamantes de la Señora Linetti y el reloj de oro y diamantes del Señor Linetti.
—Ves, dije que podía cometer el crimen perfecto.

22 Reto Escritura – Bajo la tormenta

Estas semanas estoy tratando de escribir para ponerme al día de todos los retos que faltan, ¡casi llevo la mitad! Y con el NaNo a la vuelta de la esquina no sé yo si voy a poder…

Semana 22: Escribe un relato que tenga lugar durante una tormenta.

Las gotas repiqueteaban contra la ventana y no podía dormir. Había olvidado bajar las persianas antes de irse a dormir y los relámpagos iluminaban la habitación con sus fogonazos, atravesándole los párpados y preparándola para los estrepitosos truenos. Eran ellos lo peor de la tormenta, con sus estruendo y ese retumbar de paredes. Era demasiado para Lin. Demasiado parecido el sonido de la tormenta al de la batalla.
Cuando la sensación de agobio de hizo insoportable salió de entre las sábanas, se vistió, se calzó las botas y salió al exterior.

El agua la caló en seguida pero no le importó. El frío de la lluvia y sentir las pequeñas gotas dar contra su piel la calmó. Volvía a estar en la nave; muerta de frío, herida por la metralla, escondida en un rincón y con las manos llenas de su propia sangre. Cada trueno una explosión, un gemido, la imagen nítida en su memoria de su marido muriendo. Cada rayo un disparo, un sollozo, un cadáver más en el pasillo.

Cae de rodillas al suelo, el barro mancha sus pantalones y sus lágrimas se mezclan con las gotas de lluvia. Respira hondo, se acaricia el estómago y sonríe. Con dolor murmura:
—Lo conseguimos, cariño. Lo conseguimos. Llegamos a la Tierra, somos libres.

21 Reto Escritura – Ese no era el final

Semana 21: Empieza una historia con: “Pero ese no era el final”.

Pero ese no era el final. Lo vi en los ojos de Niles.

Todo había empezado con una absurda apuesta y demasiado alcohol en la sangre.
— Pero seguro que no te atreves a pasar la noche en la casa abandonada del bosque —dije yo. No recuerdo de qué habíamos estado hablando pero Niles había empezado a ponerse chulo y aquello fue lo primero que vino a mi mente para callarle. Lucía estaba allí, no podía prestarle atención sólo a él— Es una casa encantada. Se oyen todo tipo de psicofonías e incluso olores extraños, primero de comida y luego a sangre.
—¡Qué dices! —Rió Niles. Una risa nerviosa, no soportaba nada que tuviera que ver con espíritus y magia negra—. Eso son todo tonterías.
—No lo son —intervino Ari— Charles y yo pasamos allí una noche cuando íbamos al insti.
Sonreí burlón a Niles y guiñé un ojo a Lucía antes de coger mi jarra de cerveza. Agradecía a Ari su apoyo, pero quizá contar aquello con Lucía delante no era la más apropiado, ¿y si pensaba que habíamos tenido una aventura? Quería que me viera como un valiente, no como un mujeriego.
—Y no quiero volver allí —dije después de un largo trago. Sólo de recordar aquellas largas y frías horas a oscuras se me erizaba la piel.
—Lo siento por Ari, pero si tú has estado allí no puede ser tan malo ―contestó Niles. Y entonces sonrió y supe que había caído en mi propia trampa. Había olvidado lo retorcido que podía ser—. Si paso allí una noche, ¿aceptas hacer lo que yo quiera durante una noche entera también?
Observé a mis amigos, Ari sonreía, tranquila, aquello no la concernía; Michael llevaba hablando por whatsapp la última media hora y, como siempre, luego se quejaría de que se sentía excluido del grupo; Niles sonreía también, pero confiado y satisfecho y Lucía me miraba con aquellos ojos verdes y una pequeña sonrisa tímida, era nueva en el grupo y no sabía aun cómo actuar ante aquello.
—Me reservo el derecho a negarme dependiendo de lo que me pidas, pero de acuerdo.
—¡Entonces no tiene gracia! —exclamó Niles, llamando ahora sí l atención de Michael.
—Pues me reservo el derecho a negarme a cumplir dos de tus exigencias —Oí a Lucía reír por debajo de la nariz y supe que mi voz había sonado como la de un niño consentido en una rabieta. Por suerte el calor y el alcohol ya habían teñido de rojo mis mejillas horas antes.

Por supuesto Niles pasó allí la noche. Con Lucía. A quien al parecer le encantaban las historias de fantasmas. No pasó nada entre ellos, pero ¿quién puede superar eso? Una aventura así te une de un modo único, Ari y yo habíamos sido confidentes desde nuestra propia peripecia en la casa abandonada. ¡Fui el primero a quien le contó que se había liado con su profesor de materiales! ¿Qué secretos habían compartido Niles y Lucía? ¿Qué le habría contado de mi?

Cuando al sábado siguiente, dos semanas después de la apuesta, Niles se presentó en el piso con la mochila al hombro y dos abultadas bolsas la certeza de que la había cagado por completo volvió a mí. Y Lucía estaba con él. La venganza de Niles era vestirme con una camiseta apretada de tirantes las mallas del gimnasio y un tutú. Chanclas en los pies, una tiara en la cabeza y, obviamente, una varita que brillaba con luces de colores en la mano.
—Ahora tienes que salir a la calle —dijo mientras me sacaba una foto con el móvil. Deseé que la tierra se me tragara. Aquello era horrible, una cruel pesadilla, pero ese no era el final. Lo vi en los ojos de Niles. No iba a acabar con salir a la calle.

Lucía trataba de esconder su sonrisa, Ari refunfuñaba porque también quería una varita de colores —yo le hubiera dado la mía encantado— y Michael, que había salido de su habitación para pedirnos silencio porque estaba por skype con su novia, había acabado quedándose en el salón para observar mi transformación de chico en pijama a chico en tutú.
—No te queda mal del todo —dijo Lucía controlando su risa.
—No hace falta que disimules, puedes reír todo lo que quieras. Tengo una pinta ridícula. Si la varita fuera real todos estaríais amnésicos —Lucía rió y la esperanza volvió a mí. Quizá si superaba la venganza de Niles aquella situación sería la anécdota que nos uniera, superior al miedo de una casa en ruinas.
—Pero como me acuerdo de todo —interrumpió Niles— ahora toca salir a la calle y conseguir que diez mujeres mayores de 60 se hagan un selfie contigo.
—¿¡Qué!? Definitivamente esto es el final de nuestra amistad.

17 Reto Escritura – Querido diario

¡Buenas!

El reto de hoy era escribir una entrada de diario como tu personaje de ficción favorito, así que se podría decir que el relato de hoy es un fanfic. Concretamente de Torchwood, apto para todas las edades y con menciones (que no exactamente spoilers) a los capítulos 1×04 y 2×11.

Semana 17.Escribe una entrada de diario para tu personaje ficticio favorito.

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14 Reto escritura – Una chica normal

La vida se me está echando encima y me está costando seguir el ritmo de los retos semanales, pero espero poder encontrar algo de tiempo una vez llegue el verano T_T

Por el momento aquí tenéis una pequeña descripciónperteneciente  la semana 14.

Semana 14: Describe cómo eras de niño como si fueras un personaje de un libro (narrador en tercera persona)

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11 reto escritura – Delicioso

No lo he comido esta semana, pero el relato está dedicado al mejor pastel de zanahoria que he comido jamás u.u

Semana 11: Describe algo que has comido esta semana: los colores, texturas, sabores…

El pastel no destaca por sus tonalidades, blanco roto y ocre dorado, pero el olor que desprende, la combinación de la potente canela y la más sutil nuez moscada, consigue abrirme el apetito en canal.

Una vez reúno el valor suficiente para coger el cuchillo y arruinar esa pálida llanura no hay vuelta atrás. La hoja se desliza por la dulce cobertura y el esponjoso bizcocho con asombrosa facilidad y deja al descubierto una galaxia compuesta de nueces molidas y zanahorias ralladas. El olor se intensifica, mi estómago ruge y de mis labios caen cataratas.

Ojalá pudiera desencajar la mandíbula cual serpiente y zamparme de un mordisco el pastel entero, ojalá supera a qué huelen las nubes para decirles que no hay punto de comparación. Ojalá hubiera escrito con detalle la receta para tener en mis manos la fuente de la felicidad.

*

¡¡Aix qué rico estaba ese pastel!!

8 reto escritura: calcetines de colores

¡Buenas!

Por fin puedo continuar con el reto de El Libro de El Escritor. Sé que me estoy quedando atrás pero lo importante es no rendirse ¿verdad? ya tendré tiempo de recuperarme en verano…. o no, quién sabe, aun falta mucho T_T

Sabía que iba a llegar un momento en el que tendría que presentar a Luís y a Adrián en sociedad y hoy es el día. Estos chicos son mis niños, mis personajes originales que llevan compartiendo espacio en mi cerebro desde hace ya casi diez años. Aun no he podido escribir su historia, pero sí tengo muchos slices of life de ellos que me sirven para no perderlos de vista. Espero que os guste este pequeño relato, algo tonto y ñoño.

Semana 8: Reescribe algo que escribiste hace tiempo, pero usa un narrador distinto.

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5 reto escritura: Huir del barro

¡Buenas!

Como dije la semana pasada este reto me ha llevado de cabeza, cualquiera diría que escribir con la letra de tus canciones favoritas como argumento sería de lo más fácil ¿verdad? pues no. Sobre todo cuando ya has escrito otras dos historias con canciones de ese grupo y no quieres repetirte 😛 Pero esto es un reto de escritura por algo, así que sentir el desafío ya me ha venido bien para obligarme a escribir aun sin ganas y, muy importante también, para ser capaz de darle un giro a la historia si veo que no funciona.

La canción escogida es “To lose my life” de White Lies. Aquí tenéis la letra y aquí el vídeo para que la escuchéis y os enamoréis de este magnífico grupo ^^

Ahora sí, sin más añadidos, mi entrada para el quinto reto:

Semana 5: Escribe una historia con tu canción favorita como argumento.

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