Adopta una Autora | Reseña de The Near Witch de Victoria Schwab

¡Buenas!

Hoy os presento una nueva entrada para Adopta una Autora 😀 Esta vez le toca el turno a The Near Witch, el debut editorial de Victoria Schwab, ¿queréis saber más?

The Near Witch

Autora: Victoria Schwab
Páginas: 284
Género: Fantasía juvenil
Año de publicación:
original inglés 2010 | No traducido en España
Puntuación: libros_fantasia_brujas_victoria schwab
Resumen:
Un susurro en el viento, un extraño llega a Near y los niños empiezan a desaparecer de sus camas ¿a qué se debe?

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Reseña – Labyrinth lost de Zoraida Córdova

¡Buenas!
Hoy toca reseña de fantasía. ¿Conocéis el libro o a la autora? Seguid leyendo que os cuento lo que me ha parecido.

Labyrinth Lost

Autor: Zoraida Córdova
Año de publicación: inglés: 2016
Páginas: 324
Género: fantasía /YA
Puntuaciónreseña labyrinth lost YA libros fantasía
Resumen: Alex es una bruja, una muy poderosa, pero ella no quiere saber nada de la magia y los hechizos. ¿Qué ocurrirá cuando en su fiesta de muerteversario desee devolver sus poderes a los muertos?

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Reto lector marzo | Caraval & Historia del Rey Transparente

lectura reading challenge Caraval

¡Buenas!
Un nuevo mes que acaba y un nuevo mes que el reto lector 2017 de LiterUp me ha inspirado para expandir mis horizontes lectores.

¿Qué tocaba leer en marzo?

  • Empezamos fuerte con el bestseller del momento. Para ello escogí leer Caraval, de Stephanie Garber que salía justo en marzo en castellano.

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Reto lector: febrero

reto lector febrero, Momo de michael ende y A court of mist and fury de sarah j maas

¡Buenas!

Las dos últimas semanas han sido muy intensas y llenas de trabajo por lo que, aunque hacía unos días que había acabado mis lecturas de febrero, la entrada del reto lector ha tenido que pasar del primer lunes de mes al primer martes… Eso sí, los dos días menos de febrero se notan a la hora de leer, ¿eh?
Por si alguien no sabe de qué estoy hablando, podéis encontrar este reto lector 2017 en la página de LiterUp (antes El libro del escritor) y si vosotros también participáis ¡no dudéis en dejar un comentario con vuestras lecturas escogidas!

¿Qué tocaba leer en febrero?

  • Un libro que cuente entre sus páginas con un triángulo amoroso. Y qué mejor ocasión que esta para seguir con las aventuras de Feyre, Tamlin y Rhysand y leer A Court of Mist and Fury, de Sarah J. Maas.
  • Un libro que tenga una sola palabra en el título. Por lo que he decidido volver a mi infancia y leer Momo, de Michael Ende.

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Relato – La orquídea negra

¡Buenas!

Seguro que muchos conocéis ya la red social de El libro del Escritor y sus concursos. Durante 2015 fue Las primeras hojas y en 2016 Inventízate. Uno de mis propósitos de 2016 fue participar en como mínimo 6 de las 12 pruebas (pues empecé a participar en mayo) y lo logré con 7. Hubieran sido 8 si no fuera por que soy un desastre y, aún no sé muy bien cómo, no le di al botoncito de “sí, estoy segura de que quiero enviar mi relato” por lo que no pude participar en la prueba de noviembre. Y me da un poco de rabia por qué el relato me gustaba bastante, así que ahora que Inventízate ya ha acabado he decidido colgarlo en el blog tal cual lo hubiera enviado. De hecho me he tenido que refrenar de cambiar algunas cosas al releerlo….

Las restricciones de la prueba eran: El título debe ser La orquídea negra, el relato debe desmontar un cliché y el/la protagonista debe llevar consigo un libro.
Como siempre el máximo de palabras eran 500.

La orquídea negra

Ayer vino el Gran Mago al colegio. Todo el mundo había oído hablar de él pero nadie le había visto nunca. Lo poco que conocíamos nos había llegado a través de los viajeros que, con un poco de alcohol en las venas y muchas ganas de sentirse importantes, contaban increíbles aventuras de magia y dragones. Resultó ser un hombre mayor, vestido de gris y de larga barba blanca como cualquier otro.
Salimos al patio y los profesores nos colocaron por clases. El Gran Mago nos examinó uno a uno y finalmente paró frente a mí. Sin decir nada me agarró de la mano izquierda y el libro que había sacado de clase cayó al suelo. El mago alzó la manga de mi camisa y observó con atención la cicatriz que tengo en el antebrazo. Cuando empezó a acariciarla con sus dedos largos y pálidos sentí escalofríos. Hay quien dice que la cicatriz parece una flor, con su tallo y múltiples pétalos, pero para mí es sólo un cúmulo de zigzags oscuros que me recuerda al fuego en el que murieron mis padres. Tras segundos en silencio el Gran Mago se apartó de mí e hizo un gesto a la maestra. Ella se me acercó y devolviéndome el libro me dijo en un susurro que fuera con él.
El Gran Mago anduvo hasta el viejo olivo y cuando estuvo seguro de que éramos los únicos en todo el patio preguntó:
—¿Cómo te llamas, joven?
—Joseph —respondí.
—Hola Joseph, he venido a contarte algo muy importante. Supongo que conoces los problemas que hay en la ciudad por culpa del Mago Oscuro. Lo que quizá no sepas es que hace unos años surgió una profecía que anunciaba su derrota. Esa profecía anuncia al salvador como un joven nacido de las llamas, portador de una orquídea negra en el brazo y amplia luz en el corazón. He buscado a ese joven durante mucho tiempo y creo que por fin lo he encontrado. Eres tú, Joseph.
Me sentí aturdido. ¿Cómo iba yo a vencer al Mago Oscuro?
—Joseph, siento en ti un importante poder. Si vienes conmigo llegarás a ser la persona más importante del mundo, el chico que salvó el mundo.
—¡Es imposible! Yo no tengo magia, soy un chico como cualquier otro.
—Admiro tu humildad, pero si dejas que te muestre todo tu potencial…
Volvió a agarrarme de la muñeca y esta vez sí me zafé y azuzado por el miedo y las dudas empujé al hombre para que no volviera a acercárseme.
El Gran Mago dio un paso atrás, chocó contra una de las raíces del olivo y dio de cabeza contra el suelo. Jamás olvidaré ese sonido. Supe inmediatamente que estaba muerto y empecé a correr.

Llevo un día de camino, con mi libro como única compañía, y no sé qué va a ser de mí. Aunque el Gran Mago tuviera razón ya nadie me creerá, no después de esto.

*
¿Qué os parece? ¿Qué nota me hubierais puesto? :3

 

Retos 51 & 52 – Felices para siempre

¡No me lo puedo creer! Lo he conseguido >_______< Sí, he tenido que hacer un sprint súper spamer pero lo he logrado 😀

¡Feliz año a todos!

Semana 51: Reescribe un cuento de hadas clásico.

Había una vez un hermano y una hermana que vivían en lo más profundo del bosque. Su padre les obligaba a cazar para tener qué llevarse a la boca, les hacía pasar horas en busca de madera para quemar y entrar en calor, les encargaba curtir las pieles de sus presas y, en resumen, les hacía trabajar de sol a sol sin que apenas pudieran disfrutar de los resultados de su arduo trabajo.
Un día Hansel, el hermano, le dijo a Gretel, su hermana:
—Estoy harto de esta vida de trabajo y pobreza. Huyamos de aquí.
—¿Y dónde iremos?
—Cualquier sitio será mejor que este.

Los hermanos trazaron un sencillo plan; aprovecharían que el tiempo había empezado a mejorar para escapar por la noche, se llevarían con ellos toda la comida que pudieran cargar y no mirarían atrás.

Caminaron y caminaron, a través de bosques, prados y ríos, siempre alejándose de su destartalada casa y del pueblo al que acudían los días de mercado. No pensaban en su padre, al que habían abandonado, sólo en su futuro; un lugar cálido, lleno de comida y cualquier cosa que ansiaran.

Después de tres días, cuando la comida empezaba a escasear, encontraron una casa algo destartalada en medio de un claro. Llamaron a la puerta y nadie abrió, observaron por las ventanas sucias y entre las cortinas roídas y vieron una mujer mayor tumbada en la cama, parecía dormida.
Volvieron a llamar a la puerta y al ver que no lograban despertarla trataron de abrir la puerta ellos mismos. Tras un par de fuertes empujones lograron desencajar el tablón de madera y entrar en la casa, oscura y llena de polvo.

Se acercaron a la mujer y vieron que respiraba con dificultad.
—Señora, ¿se encuentra bien? —preguntó Gretel desde los pies de la cama.
—Niña, ¿cómo has llegado hasta aquí? —preguntó una voz temblorosa de entre el cabello gris. Gretel se acercó y peinó a la mujer, dejando a la vista una cara imposiblemente vieja, inundada de arrugas que se replegaban una sobre la otra y de las que sobresalían unos ojos diminutos y una nariz enorme. La mujer cogió a Gretel del brazo y le clavó las uñas con fuerza. Pese al abrigo que llevaba Gretel sintió las uñas puntiagudas en su piel.
—¡Aléjate! -gritó de golpe Hansel—. Es una bruja.
El chico ayudó a su hermana a separarse de la bruja, quién empezó a maldecir entre resoplidos y gruñidos.
—¿Cómo lo has sabido?
—He encontrado restos de huesos humanos en el horno —Gretel trató de suprimir un escalofrío y se alejó aun más de la cama—. Oí en el pueblo que la gran bruja estaba enferma, un conjuro que había salido mal. Dijeron que necesitaba comer niños para curarse.
—Si me ayudáis, si me salváis, os daré todo lo que queráis —dijo la bruja desde la cama, mirándoles con maldad en sus ojos violáceos.
—No vamos a hacer nada de eso —dijo Gretel, el coraje había vuelto a ella —. Esperaremos a que mueras y entonces tu poder será nuestro.
—¿Cómo? —se sorprendió Hansel, a la vez que la bruja exclamaba:
—¿¡Cómo sabes eso, niña inmunda?!
—Lo dijo mi madre hace mucho tiempo, antes de morir. Las brujas tienen un demonio en su interior, cuando mueren ese demonio vaga por el mundo hasta encontrar un nuevo cuerpo. Así para siempre.
—¿De verdad?
—Madre dijo que por eso había abandonado a su familia, por eso decidió vivir en medio del bosque, para que el demonio que se había apoderado de su hermana no volviera jamás a por ella.
—Y por eso padre siempre la resintió, por obligarle a dejarlo todo —dijo Hansel. Gretel asintió con una sonrisa.
—Esta puede ser nuestra oportunidad. Podemos capturar al demonio y obligarle a que cumpla todos nuestros deseos si quiere que le liberemos —susurró Gretel para que la bruja no pudiera oírla.
—¿Funcionaría?
—Cualquier cosa que suceda será mejor que habernos quedado en casa.
—Tienes razón.

Y así lo hicieron. Los dos hermanos vivieron en casa de la bruja hasta que está murió y cuando el demonio salió de su cuerpo; horriblemente feo, rojo y negro, con alas viscosas y garras putrefactas, Hansel y Gretel lo atraparon en un círculo de sal y virutas de hierro. Pidieron no pasar hambre nunca más, no pasar jamás frío y dinero para todo lo que pudieran necesitar. El demonio convirtió la casa, paredes, cristales y cimientos en golosinas y encendió el horno con una llama tan poderosa que no pudieron volver a apagarlo nunca más. Echaron en él el cadáver de la bruja. En cuanto al dinero, el demonio sólo dijo que usaran bien el cerebro, por lo que tras días de comer deliciosos dulces, comprendieron qué era lo que el demonio había querido decir.
Hansel y Gretel empezaron a vender partes de la casa de la bruja, delicados pedazos de mazapán, chocolate y caramelo que eran las delicias de cuantos pequeños y mayores acudían al mercado.

Jamás volvieron a ver al demonio, tampoco a su padre, y murieron pocos años después en un incendio nocturno que derritió entera la casa de chucherías.

Semana 52: Escribe un relato de un personaje que encuentra una corbata y no sabe cómo ha llegado allí.

Entre los arbustos algo morado llama la atención de Marina. Se acerca, curiosa, y distingue un trozo de tela. Es alargado, más ancho por un extremo que por el otro y de un material suave y brillante que jamás ha visto. Extrañamente huele a azahar. Lo examina con más detenimiento y distingue diminutos rombos dorados entre la oscuridad púrpura. La respiración se le traba y mira hacia el cielo. No falta nada, todo lo que alcanzan a ver sus ojos es de un azul vibrante, sin nubes ni pájaros. Suspira aliviada, por un momento ha creído que el cielo se rompía y un pedazo de anochecer se había desprendido de lo más alto.
Un chapoteo llega a sus oídos y con el pedazo de tela bien sujeto entre sus dedos avanza hacia el río. Se esconde tras uno de los altos pinos y descubre que hay alguien bañándose allí. Es un hombre alto y delgado, su pecho está al descubierto y se ha arremangado los pantalones hasta las rodillas. Se le marcan ligeramente las costillas y no tiene apenas músculos en los brazos. Su nariz es larga y estrecha, su barba corta y cuidada, oscura como su cabello. ¿De dónde viene?
Sus pantalones son negros como la noche y se le amoldan perfectamente al culo y las pantorrillas. El resto de lo que parece ser su ropa está junto a unas rocas de la orilla. Todo blanco y negro, impoluto y perfecto, sin remiendo alguno. Sus zapatos se ven duros, en excelente estado y muy cómodos.
El hombre sale del río y usa lo que parece una chaqueta para secarse la cara y el torso. La deja caer sobre las piedras como si fuera un trapo inservible y vuelve a colocarse bien los pantalones. El hombre mira a su alrededor y sonríe.

Por la magia de la tierra que ese hombre ha de tener muchísimo dinero, ¿cómo si no va a permitirse esas telas?, se dice Marina. Respira hondo y sale de su escondite.
—Perdone, creo que esto es suyo —dice.
El hombre se asusta ante la intromisión, mira a un lado y a otro con nerviosismo y finalmente parece relajarse y sonríe también.
—Muchas gracias —dice.
—¿Qué es? ¿Para qué sirve?
—Es… una corbata. Se coloca en el cuello, como adorno.
—Es muy bonita —Marina mira el trozo de tela, la corbata, una vez más y se la acerca al hombre—. Aquí tiene.
—Puedes quedártela, si te gusta —dice él con una pequeña sonrisa—. Pero no la enseñes mucho.
—¿Es poderosa? ¿Tiene magia? —pregunta Marina emocionada. La magia siempre se le ha dado fatal, quizá pueda usar esa corbata como canalizador. La sonrisa del hombre desaparece y su mirada se vuelve dura.
—¿Magia? —Un mal presentimiento se adueña de Marina y le impide contestar. Se muerde el labio inferior mientras repasa la situación. ¿Es ese hombre peligroso?
—Lo siento, parece que he olvidado mis modales —dice él de repente. Su sonrisa ha vuelto y sus ojos oscuros vuelven a brillar con inteligencia y curiosidad—. Mi nombre es Jonás.
Jonás extiende la mano y Marina la encaja, sintiendo que se ruboriza ligeramente.
—Yo soy Marina, encantada.
—Marina, verás… ¿Puedes decir dónde estoy? —La voz del hombre es casi un susurro, sus ojos vuelven a vagar del río a los árboles y Marina puede sentir su incomodidad envuelta en una energía vibrante de excitación.
No cree que ese hombre sea peligroso, pero sí es extraño.
—Estamos a las afueras de Pyurth, mi pueblo. Ese es el río Urth. ¿De dónde sois vos?
—Oh, no me hables de usted, por favor. ¿Pyurth? No me suena de nada…¿En qué año estamos? ¿Estamos en España? Por favor dime que estamos en la Península Ibérica?
—Siento decirle, decirte, que no me suena ningún lugar con ese nombre. ¿Está bien? ¿Se ha dado un golpe en la cabeza? ¡Ya sé! Alguien le ha hechizado. Se ha encontrado con bandidos en el camino que al ver sus ropas han querido atracarle. Por eso no lleva equipaje —dice Marina con una gran sonrisa. Empezaba a asustarse, pero ahora todo tenía sentido.
—Vale, puede que sí esté algo descolocado…
Jonás se alejó unos pasos y se puso a murmurar para sí mismo. Marina no entendía muchas de las palabras que decía, como “universoparalelo” o “desvíocuantico” por lo que imaginó que estaría realizando algún tipo de contra hechizo. Era fascinante. Seguro que se había topado con un gran mago. Por todos era bien sabido que los grandes magos llevaban barba y eran algo excéntricos.
A los pocos minutos Jonás volvió a acercarse, se sentó sobre una de las piedras e instó a Marina a que hiciera lo mismo.
—¿Qué pensarías si te dijera que no soy de aquí? ¿Qué soy de un mundo completamente diferente, en el que la magia no existe y que he inventado una máquina para viajar entre los dos universos?

TOP 5 2016: Mejores y peores lecturas del año

Sí, llega ese momento del año en el que toca mirar atrás y decir “¡Qué libros tan bonitos he leído!” O no. Durante este año he viajado a muchos mundos y futuros posibles de la mano de personajes divertidos y cautivadores pero también he suspirado de aburrimiento y negado con la cabeza de exasperación. Por suerte las lecturas entretenidas superan con creces los chascos literarios de este año y espero que continue así durante el 2017 🙂

Debo decir que aunque este año he leído algo más de fantasía de lo que acostumbraba en los últimos años, la ciencia ficción sigue sobreponiéndose como mi género favorito. Y no, mi querida Victoria Schwab no sale por qué la saga de A Darker Shade Of Magic no ha acabado y aunque sí leí Vicious este año quiero releerlo para hacer una reseña en condiciones. No sufráis, en 2017 veréis mucho de ella, sobre todo con mis entradas de Adopta una autora ^^

Así que ha falta de un libro por acabar (que no creo que me sorprenda tanto como para estar en esta lista), empecemos el recuento:

TOP 5: Mejores lecturas 2016

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Reto 46 & 47 – Amor y sangre

¡Hoy toca ciencia ficción y fantasía!

Semana 46: Escribe una historia que tenga lugar en un taller mecánico.

El taller mecánico abandonado siempre fue lugar de múltiples anécdotas e historias. Durante toda mi infancia y adolescencia fue protagonista de muchos de mis sueños y aventuras; el escondite de los alienígenas, el punto de encuentro entre bandas rivales, un laboratorio secreto en el que experimentaban con humanos… Por eso, cuando llegó mi primer aniversario con Lisa decidí preparar allí una romántica cena con velas, mantel a cuadros y sándwiches preparados por un servidor. Incluso logré llevarme un par de cervezas y una caja de condones sin que mi padre se enterara.

Llegué quince minutos antes y lo coloqué todo en el centro del local, justo encima de una mancha negra que podía ser aceite o sangre. El aire primaveral entraba por las ventanas rotas y me costó encender las velas, colocadas en círculo alrededor del gran mantel que serviría también para que nos sentáramos en él. El ambiente olía a hierro y goma quemada pero no era desagradable. De una de las paredes aún colgaban varias herramientas y en las esquinas se podían encontrar neumáticos de todos los tamaños. Lisa anunció su llegada dando leves golpecitos a la persiana metálica a medio bajar y grité que pasara.
Obviamente no esperaba aquello y aunque al principio le entró la risa por lo ridículo de la situación al final resultó una cena agradable, llena de risas, besos y una conversación plagada de referencias a un futuro en común que reafirmaron mil veces el amor que sentía por ella.
Acabados los sándwiches y las cervezas empezamos a besarnos con más asiduidad y ganas hasta que acabamos los dos sin camiseta, medio cuerpo sobre el mantel y el otro medio sobre el cemento frío y sucio del taller mecánico.
Cuando el suelo empezó a temblar pensé que eran imaginaciones mías producidas por mis hormonas, cuando el temblor fue seguido de gritos alejados y una luz azulada que entraba por la persiana a medio bajar mi cerebro decidió que definitivamente ocurría algo extraño.
Nos separamos y recogimos nuestras camisetas. Nos asomamos por las ventanas rotas y fuimos testigos de la Primera Masacre Alienígena de la Tierra.
Nos miramos asustados y en vez de salir en busca de ayuda decidimos quedarnos allí, recoger cualquier pista de nuestra presencia allí, hacernos con lo que pudiera servirnos de arma, y escondernos detrás de una puerta vieja de camión, apoyada en una esquina.
Nunca vimos los alienígenas con claridad pero escuchamos sus baboseos y aspiraciones tras el latir de nuestros corazones. Pasamos allí escondidos dos días, sin comida ni bebida , sin apenas mover un músculo.

Cuando por fin decidimos salir al exterior estaba toda nuestra ciudad y la mayor parte del planeta estaban destrozados. Pocos sobrevivieron y ninguno supo por qué.
Los alienígenas no han vuelto, pero ahora estamos preparados para defendernos y no se volverá a repetir.

Semana 47: Elige una letra del alfabeto. Encuentra 5 elementos de tu habitación que comiencen por esa letra y escribe un relato sobre alguien que intenta escapar usándolos, al más puro estilo MacGyver.

Estoy en lo que parece un estudio. Las últimas horas de mi vida son una sucesión de imágenes borrosas que no aportan información alguna de cómo he llegado aquí.
He despertado debajo de la mesa, a oscuras y sobre una manta a cuadros escoceses de esos rojos, amarillos y verdes. Sé que cada uno de los colores y estilos representa una familia o clan pero dudo que saber a cuál de ellas pertenece este en particular me ayude.

La puerta está cerrada y las ventanas, aunque se pueden abrir sin problemas das a la más y absoluta nada. Es noche cerrada, la Luna apenas se intuye tras las densas nubes y el rumor de los árboles me llega como un murmullo de ultratumba. Cada vez tengo más miedo y estoy más enfadado conmigo mismo y mi cerebro ¿qué ha ocurrido? ¿por qué no recuerdo nada? Vuelvo a acercarme a la puerta y acerco el oído, silencio absoluto.
Estudio la habitación: es cuadrada, con un escritorio bajo la ventana donde descansan una libreta y un estuche metálico perfectamente colocados en el centro, una silla negra de las ergonómicas, seguro que muy cara, una estantería a mi izquierda con un par de libros escritos en lo que parece algún idioma eslavo y a mi derecha una espada antigua y enorme que cuelga de la pared. Eso me da una idea.
Me subo a la silla y con todas mis fuerzas descuelgo la espada, que cae ruidosamente al suelo y deja varias muescas en el parquet. ¿Por qué me han encerrado en una habitación con un arma? Pesa mucho más de lo que esperaba y la única luz de la habitación otorga al metal un fulgor apagado y frío. ¿Cuántos cientos de años debe de tener? La arrastro por el suelo ignorando los rasguños que la punta deja en el suelo y una vez frente a la puerta distingo un pequeño bote en la esquina. Dejo la espada en el suelo con cuidado y doy los dos pasos que me separan de lo que parece ser un insecticida. Lo observo con atención y decido que puede serme de ayuda, por lo que lo acerco a la puerta y lo vuelvo a dejar en el suelo. Voy a recoger la espada de nuevo cuando más ideas vienen a mi mente. Se supone que estoy preso en un lugar desconocido y voy a intentar fugarme, debería prepararme. ¿Qué hay en ese estudio que pueda servirme? Vuelvo a subirme sobre la silla y estiro con fuerza de los estores que cubren las ventanas, la tela es dura y algo rígida y puede servir para protegerme las manos cuando trate de abrir la puerta a espadazos. También me quedo con el espiral de la libreta, y con el estuche,  me los meto en los bolsillos traseros del pantalón y vuelvo a por la espada. Presto atención, el silencio continua. Me envuelvo una de las manos con el estor y el otro me lo ato al cuello. Me resulta algo complicado coger la espada con la mano vendada de una manera tan tosca pero así no resultaré herido si se desprenden astillas de la puerta cuando la rompa.

El primer golpe de empuñadura contra cerradura resuena por toda la habitación y estoy seguro que si hay alguien en esa casa ahora mismo está de camino al estudio. Pero pasan los segundos y no sucede nada, así que vuelvo a intentarlo. El metal empieza a ceder y la madera se separa de él al tercer golpe. Un par más y la puerta se abre con un silencio que contrasta con las sonoras estocadas anteriores. El pasillo está desierto. Fotografías de paisajes montañosos adornan las paredes. Decido avanzar por la derecha, no sin antes coger el espray anti insectos. Resulta difícil avanzar con todo eso en las manos y el peso de la espada hace estragos en mis músculos. Nunca he sido de hacer deporte y menos aún pesas. Sospeso mis opciones y decido cometer la imprudencia de dejar la espada en el suelo lo más silenciosamente posible. No sé usarla y su peso será un inconveniente si he de luchar o huir. Continuo avanzando con el espray frente a mí y el estor bien enrollado tapándome nariz y boca. Llego a una cocina abierta y un salón comedor. Toda la pared frente a mi da al exterior, a un bosque oscuro que no me augura una huida fácil. Sentada en una butaca una mujer joven me observa con una fina sonrisa en los labios. Estiro el brazo con el espray hacia ella y retrocedo hasta sentir la pared en mi espalda. El estuche y el espiral de la libreta se me clavan en el culo.
—Tranquilo —dice la mujer al levantarse—. Lo has hecho muy bien.
Se acerca con grandes pasos y sus zapatos de tacón repiquetean en el suelo. Cuando está a menos de dos metros de mí me abalanzo sobre ella y vacío el espray sobre sus ojos, nariz y boca. La sorpresa se adueña de ella y aprovecho esos preciosos segundos de incertidumbre que la apresan para darle bien fuerte en la sien con el bote vacío. Se tambalea, choca contra la encimera y se agarra en ella para no caer. Le sangran los ojos y de entre sus finos labios distingo el destello de unos colmillos más largos de lo normal. Sin pensar en lo que estoy haciendo cojo un cuchillo del bloque magnético que hay frente a mí y le atravieso el corazón. Eso no podría haberlo hecho con la espada.

La mujer suelta un rugido animal antes de convertirse en ceniza ante mis ojos. El cuchillo cae al suelo junto a su ropa, joyas y zapatos. No he podido procesar todo lo sucedido cuando un aplauso seco y sonoro a mis espaldas vuelve a poner en alerta mis sentidos. Me giro y encuentro un hombre, otro vampiro, queme observa con diversión.
—Vaya, ella era quien había apostado por ti. Supongo que tenía razón.
—¿Razón en qué? —pregunto. Mi voz suena ronca y gastada pero me sorprende no encontrar miedo en ella.
—En que eras fuerte. Que superarías la prueba.
—¿Qué prueba? —No sé porque hablo cuando tendría que luchar, pero mientras el hombre avanza lentamente hacia mí y yo retrocedo de la cocina al salón, mis manos se dirigen hacia mis bolsillos traseros.
—Esta prueba —dice él extendiendo los brazos.
No sé qué quiere decir con ello pero yo también extiendo mis brazos. En una mano tengo el estuche y en la otra el espiral de la libreta, que he colocado formando una cruz. El vampiro ríe al verlo y sus colmillos aparecen entre sus labios, amenazantes y estilizados.
—Eso no sirve para nada —Antes de que mi cerebro haya podido procesar la última palabra el hombre se me planta delante y me abraza con fuerza—. No hay huida posible, sólo existe la muerte o esto —susurra antes de clavarme los colmillos en el cuello.

 

Reseña – Un cuento oscuro de Naomi Novik

Un cuento oscuro

Autora: Naomi Novik
Páginas:438
Año de publicación: 2015
Leído en: Ingles (Uprooted)
Género: Fantasía
Puntuación:fantasía, fantasy, un cuento oscuro, uprooted, naomi novik, magic, books, literature, recommended books, recomendaciones, literatura, leoautoras, autoras,
Resumen: Agniezka vive en un pueblecito de montaña fronterizo con el malvado y misterioso bosque que año tras año avanza para devorarlo todo. Su única protección es el mago conocido como El Dragón, que les protege a cambio de llevarse una chica a su torre cada diez años. Ha llegado de nuevo el momento, pero seguro que no se llevará a la torpe de Agniezka ¿cierto?

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27 Reto Escritura – Lucha mágica

¡Buenas!

Aprovechando el NaNoWriMo voy a intentar ponerme al día de los relatos de El Libro del Escritor, a ver si logro acabarlos >___< ¡De momento aquí el relato 27!

Semana 27:Escribe una escena de lucha y/o mucha acción.

El primer impacto fue completamente inesperado; su espalda dio contra el tronco del árbol y el aire abandonó sus pulmones en un gemido de dolor y sorpresa. Era la primera vez que Lothar lograba hacerle daño de verdad.
—¿Has estado entrenando a escondidas? —dijo al recuperar el aliento. El chico sonreía orgulloso, el brillo en sus ojos verdes más potente si cabe que el sol sobre sus cabezas.—Espero que estés preparado para lo que esto quiere decir.
Y antes de acabar la frase Orks ya se encontraba frente a su alumno, remolinos de aire en sus palmas que chocaron contra el pecho de Lothar y le hicieron retroceder varios metros. Pero al contrario de lo que Orks había previsto, el joven no cayó al suelo ni perdió el tiempo en quejas, mantuvo el equilibrio y supo sobreponerse con un ataque de tierra que obligó a Orks a apartarse rápidamente. La tierra cedió y un agujero de dos metros de profundidad apareció donde el hombre había estado segundos antes. Orks rió y con un rápido movimiento de muñeca levantó la arena y el polvo creados por el agujero de Lothar y los guiño hacia los ojos del chico, quien al ver la nube acercarse a él a toda velocidad se tiró al suelo.
—Aprende a usar los ataques de tu oponente a tu fa-
la hierba a los pies de Orks había empezado acrecer y estaba enrollándose a sus pies, manteniéndole preso y escalando rápidamente por sus gemelos y pantorrillas.
—A su favor, lo sé —contestó Lothar con una sonrisa más grande aun si cabe. Pero duró pocos segundos, el chico sabía que hacía falta mucho más que un sencillo hechizo de vegetación para ganar. La sonrisa desapareció, el ceño se le arrugó y Orks vio cómo flexionaba los dedos, preparando el nuevo ataque. Pero él no había perdido el tiempo, hizo chasquear los dedos enguantados y las enredaderas que le aprisionaban prendieron en llamas.
La corriente de aire que Lothar envió en su dirección hizo que las llamas se alzaran y el súbito calor le obligó a cerrar los ojos, perdiendo así unos preciosos segundos en los que el chico atrajo hacia él varias ramas de las que rondaban por el prado. Cuando Orks abrió los ojos, vio a Lothar tras las llamas rodado de pequeñas y afiladas ramas que orbitaban a su alrededor. En ese momento el hombre supo que lo había hecho bien, que Lothar sería un gran guerrero después de todo. El chico envió las ramas hacia su maestro y éste agrandó el fuego para protegerse, las ramas volviéndose ceniza antes de rozarle, pero Orks sabía que aquello era una distracción, tenía que serlo, por lo que creó un remolino de aire a su alrededor que desvió las ramas llegadas por los costados y por la espalda. Estaba sospesando si continuar a la defensiva o empezar a atacar de verdad cuando el fuego desapareció bajo una fina capa de agua. Lothar había sacado de su cinturón el saco azul de cuero y el dedo índice de su guante derecho estaba mojado. Orks quiso preguntar el porqué de aquello, ¿porqué acabar con un aliado como el fuego? Pero la respuesta apareció antes siquiera de que el hombre pronunciara palabra. El agua, la ceniza y la arena habían formado una pasta marrón que Lothar usó a su favor convirtiéndola en pequeños proyectiles de diferentes tamaños que atacaron de nuevo a Orks por todas direcciones. El hombre suspiró y creó una onda expansiva que desintegró las bolas de barro y, de paso, hizo tambalear también a Lothar.
—¿Se puede saber porqué has hecho eso? ¡El fuego es un aliado muy potente, destruirlo por esto! —dijo el hombre dando una patada a lo que quedaba de las cenizas y el barro.
—Porque sabía que te indignarías. Conoce a tu enemigo ¿verdad?
—¿Y qué pretendías con eso?
Por toda respuesta Orks sintió un cosquilleo en el cuello y acto seguido un tirón, la cuerda que llevaba atada al cuello se había roto y el colgante que sujetaba levitó fue transportado por una rápida ráfaga de aire hasta las manos abiertas de Lothar. Orks se llevó la mano a la espalda y sintió a través de sus guantes la dureza de una rama delgada y fuerte. Se giró, sorprendido, y entonces lo entendió. Con cada ataque Lothar le había llevado más i más cerca de los árboles y matorrales y con cada conjuro le había hecho creer una estrategia que no era, todo para acabar preso de uno de los trucos más sencillos.
Orks rió a su pesar, Lothar lo había conseguido.
—Felicidades. El colgante es tuyo y con él demuestras ser digno de entrar en la guardia real. Deja bien alto el nombre de tu familia y el honor de tu pueblo.
o haré —sonrió Lothar. Unió los extremos rotos de la cuerda con un rápido murmuro y se la pasó por el cuello, el ala dorada resaltaba sobre sus oscuras vestimentas.